Homenaje 26

 




PRESENTACIÓN DEL ACTO.

Hoy nos reunimos para rendir un homenaje a dos personas excepcionales: José Manuel Cruz Valdovinos y María Santos González. Con este Acto no sólo celebramos sus logros, sino también su valiosa contribución en dos mundos fundamentales para nuestra sociedad: el Arte y el Periodismo. En este sentido, nos invitan a adentrarnos en estos campos que, a pesar de su enorme complejidad, están conectados con el espíritu creativo y el progreso humano, porque no son sólo antiguos alumnos de nuestro Instituto, sino verdaderos referentes de estos valores.

Al reconocer a José Manuel y María, no sólo celebramos sus trayectorias individuales, sino también los ideales y principios que nuestra institución busca fomentar.

Es un recordatorio de que el esfuerzo, compromiso e interés por el conocimiento siguen vivos en cada uno de nuestros estudiantes y exalumnos. La dirección del Instituto ha decidido reconocer a José Manuel y María por su destacada labor tanto en su faceta humana como profesional.

Además de sus logros profesionales, en la decisión para otorgarles este reconocimiento han pesado otros méritos, tales como la coherencia y la integridad que han demostrado a lo largo de sus trayectorias. 


JOSE MANUEL CRUZ VALDOVINOS





José Manuel  nació el 27 de noviembre de 1943 en la madrileñacalle del Conde de Romanones. Cursó sus estudios en el Instituto Ramiro de Maeztu,donde su madre, tras quedarse viuda, comenzó a trabajar como maestra. A los ocho años perdió a su padre, lo que le obligó a asumir responsabilidades desde muy joven, haciéndose cargo de sus tres hermanos menores.

 Gracias a sus excelentes calificaciones y a la condición de viuda de su madre, obtuvo varias becas en el extranjero, lo que le permitió entrar en contacto con el arte de distintas ciudades europeas. Para un niño de posguerra como él, poder visitar museos con arte de vanguardia representaba un auténtico lujo.

 Durante su formación universitaria se trasladó a Pamplona, donde obtuvo las licenciaturas en Derecho (1966) e Historia (1968) por la Universidad de Navarra, al tiempo que desempeñaba un papel destacado en el sindicalismo estudiantil. Esta actividad le costó un duro servicio militar en el Sahara (1968-1969), tras haber pasado previamente por el Tribunal de Orden Público y el Tribunal Militar, donde se enfrentó a una petición de siete años de prisión.

De regreso a Madrid, completó sus estudios de doctorado en Derecho (1971) e Historia (1975), y en 1978 obtuvo la licenciatura en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Ese mismo año alcanzó el grado de Doctor en Derecho con la calificación de sobresaliente cum laude gracias a su tesis "Organización corporativa de los plateros madrileños. Estudio histórico-jurídico".

Inició su carrera docente en 1969 como Profesor Ayudante de clases prácticas en la Universidad Complutense de Madrid. En 1982 obtuvo, por oposición, la primera de las 14 plazas de adjuntía convocadas ese año y, en 1983, ganó la Cátedra de Historia del Arte. En la actualidad es Catedrático Emérito y Profesor Honorífico en dicha Facultad, en la que ha impartido docencia sin interrupción durante más de 50 años.

 

Ha desempeñado diversos cargos en el ámbito de la protección del patrimonio dentro de la Administración del Estado: fue vocal (1988-1995), vicepresidente (1995-2005) y presidente (2005-2007) de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español del Ministerio de Cultura. Asimismo, fue vocal (2001) y presidente (2002-2004) de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora del Ministerio de Educación.

Considerado un gran experto en pintura barroca y platería española e hispanoamericana, ha publicado más de una docena de libros (entre otros una brillante monografía sobre Velázquez) y cientos de artículos, además de haber dirigido una veintena de exposiciones. Participó en la Comisión del Ministerio de Cultura que se ocupó de la reforma del Museo del Greco. Desde hace más de cuarenta años es profesor de la Fundación Amigos del Museo del Prado y de la Fundación Cultural Politeia de Madrid, donde sigue impartiendo cursos anuales.

Ha sido el único español nombrado miembro del Comité Científico que se ocupa de la fundación, instalación y catálogo del Terra Sancta Museum en Jerusalén. Presidente y Vocal de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español;  así como Vocal de la Junta Superior de Museos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Miembro Honorario del Hispanic Society of America (Nueva York). Académico Numerario del Instituto de Estudios Madrileños, de la Academia de Bellas Artes de Valladolid y de la Academia de San Dámaso de la Archidiócesis en Madrid y Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia (España).

Además de su actividad académica es, entre otros cargos: Asesor histórico-artístico del Gremio de Joyeros y Plateros, del Museo del Traje y del Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico Nacional. Patrono de la Fundación Universitaria Española en Madrid. Profesor y miembro del Patronato de Politeia y Amigos del Museo del Prado. Fue miembro de la Comisión Preparatoria del Museo de las Colecciones  Reales.

Está casado con María Teresa Yábar Sterling. Tienen nueve hijos y nueve nietos. Prácticamente todos son socios y accionistas del Estudiantes. Uno de los nietos juega en el equipo juvenil. 


Entrega de la placa  

Tengo que agradecer muchísimo este acto. Muchísimo. 

Por eso quiero dar las gracias al director; muchísimas gracias a Rosa María por su recuerdo de mi madre, que, como se ha dicho, también fue profesora aquí. 

Y también a Manuel, como vecino —porque además estudió con parte de mi familia—, algo que ya ha comentado Javier Pinto. Le tengo una admiración enorme. 

Yo nací en el número 7 de la calle Conde de Romanones y él vivía en el 10, prácticamente enfrente. Le agradezco muchísimo que haya participado en este acto. 

Mucho de lo que se ha dicho sobre mí podría borrarse casi todo, salvo lo que hace referencia a mi familia. Están aquí casi todos mis hijos, e incluso ha venido la última nieta, que apenas tiene unos meses. Quienes no están es porque viven en el extranjero y no han podido llegar.

Eso sí es verdad: el papel de mi mujer, de mis hijos y de mis nietos —cuando ha sido posible— ha sido fundamental. 

Pensaba antes, en el despacho del director, en algunas experiencias de mi vida, como cuando recorría el Sáhara montado en un camello. Aunque he vivido cosas estupendas, alguna vez tendría que escribirlas. 

Pensaba también que debía traer algo aquí. ¿Qué mejor que algunos fósiles recogidos en el Sáhara, cuando el pobre camello todavía resistía, cargado con los fósiles que yo iba recogiendo cada jornada? Aquello fue el premio de aquellas actividades. 

Recuerdo que un gobernador civil me decía: «Llévatelos, llévatelos tú». Qué tiempos aquellos. 

En otra ocasión me preguntaron quién me había nombrado vicepresidente de la Junta de Calificación. Y respondí: «Pues la ministra ni siquiera me lo dijo». Me enteré por una amiga que me felicitó por el nombramiento. Yo mismo no sabía que me habían nombrado. 

 

También formé parte de otra comisión que, curiosamente, hace años que no se reúne. Supe después por qué me habían incluido: entonces la ministra era Carmen Calvo y alguien comentó que había muchos nombres conocidos, pero que hacía falta alguien serio. Y dijeron: «Más serio que él, nadie». 

Aunque últimamente soy más payaso —como me llama uno de mis nietos cuando doy conferencias—. Tengo una conferencia próximamente en el Museo del Prado, abierta al público. Allí hablaré también de Goya, dentro de los actos preparatorios del centenario. 

Las universidades han sido para mí algo fundamental, casi como lo fue para un pintor del siglo XVII su taller. Aunque muchas cosas han cambiado desde que entré aquí —yo ingresé siendo muy niño—, guardo recuerdos extraordinarios. 

A los cinco años ya estaba en la escuela preparatoria y permanecí hasta 1960, promoción a la que pertenecemos varios de los compañeros que hoy están aquí, a quienes agradezco profundamente su presencia. 

Recuerdo especialmente a profesores y compañeros. María Luisa Sánchez Robledo me enseñó a redactar; años después llegué incluso a dar alguna conferencia siendo ella ya profesora veterana. 

Cuando terminamos los estudios, recuerdo un concurso de redacción. Llegué a la final. El tema era escribir sobre el acontecimiento más importante imaginable. Yo escribí sobre la muerte de mi padre. Con ese texto pasé a la final, aunque no gané. Pero nunca lo he olvidado. 

Del Ramiro guardo recuerdos magníficos: partidos al aire libre, el frontón, las rivalidades deportivas… y, sobre todo, profesores extraordinarios. 

Cómo no recordar a don Antonio Magariños, que me enseñó tanto latín que, cuando años después inicié otra carrera, el catedrático me dijo que no hacía falta que asistiera más a clase: bastaba con lo aprendido. 

 

He dirigido, creo, unas cuarenta tesis doctorales, y muchos antiguos alumnos me preguntan aún si deberían estudiar otra carrera. Siempre recuerdo entonces la importancia de una buena formación inicial. 

Tuvimos profesores magníficos: el de dibujo D. Frutos Aragoneses. En mi casa la música siempre estuvo presente —mi mujer terminó estudios de piano y gracias a ella nuestros hijos pudieron tocar juntos—, aunque yo debo reconocer que para la música fui completamente inútil. 

También recuerdo nuestras visitas a bibliotecas y embajadas para consultar revistas extranjeras. A veces copiábamos o arrancábamos páginas que nos interesaban para poder estudiarlas después. Así vi por primera vez obras de Picasso.

Con catorce años viajé a Alemania con una beca del instituto; más tarde volvimos a viajar, y en 1960 estuvimos también en París y Bruselas. Fueron experiencias decisivas. 

Recuerdo igualmente un examen importante. Un compañero, que no era especialmente amigo mío, me prestó su pluma estilográfica nueva porque yo no tenía. Nunca olvidé aquel gesto. Quizá siempre he tenido la lengua demasiado suelta; ahora la siento más atascada que nunca. 

Durante mi estancia en el Sáhara —meses muy duros— suelo decir que el desierto me salvó la vida. Llegué a estar gravemente enfermo. Mi madre incluso viajó a Las Palmas porque pensaban que iba a morir. Hubo protestas por las condiciones en las que vivíamos y fui castigado. Permanecí encerrado durante semanas hasta que un médico intervino diciendo que no quería hacerse responsable de mi muerte. Entonces me trasladaron en avión a Las Palmas. Allí intentaba recuperarme como podía. Incluso ducharme era una pequeña aventura diaria. Más tarde regresé al desierto. Recuerdo un momento especialmente peligroso en el que una serpiente estuvo a punto de alcanzarme; un capitán me salvó la vida. En aquellas noches enseñaba a leer y escribir en castellano a algunos compañeros antes de hacer guardia. Y entonces pensaba: cuando llegue a ser profesor, procuraré no hacer nunca aquello que no me gustó sufrir como alumno. Y también repetía —y lo he citado muchas veces en clase— un pasaje de Jeremías que considero esencial… 


JAVIER PIERNAVIEJA

Compañero que le presenta en el Acto. 

En 1975 presenta su tesis doctoral, Organización corporativa de los plateros madrileños. Estudio histórico-jurídico, y le conceden sobresaliente cum laude. Sus 3478 páginas en 6 tomos se inician con esta dedicatoria: A la memoria de mi padre, platero madrileñoprofundo recuerdo de su ausencia. Enfoque y entronque con la tradición familiar de la platería. 

Late en José Manuel el artesano, el orfebre, capaz de ganar con minuciosidad extrema de lo pequeño –de las artes decorativas–  a la vez que la visión de la grandeza de las obras universales del arte. Y siempre tras la belleza, con su conocimiento, enseñanza y divulgación. 

Sus conferencias y sus escritos, que se escuchan como si fueran hablados, son consecuencia de la facilidad comunicadora de una persona que se transforma cuando habla de lo que cree –como cuando era líder de la Universidad de Navarra– o cuando habla de lo que sabe que sabe: el arte. 

 Algunos rasgos de su personalidad. 

En mayo de 1953 hicimos el examen de ingreso al bachillerato. Cruz fue el número dos a poco más de un año de la muerte de su padre. José Manuel es un niño inteligente, tímido, estudioso, buen compañero, bueno, siempre sencillo y religioso. 

En 1964-65, entra en política, en la Unión de Estudiantes Demócratas (UED), de tendencia demócrata cristiana. Y se convierte en líder del movimiento estudiantil antifranquista de la Universidad de Navarra. Era capaz de movilizar a los estudiantes con su verbo. Con sus actividades como cabeza del movimiento del Sindicato Libre de Estudiantes, es procesado por el Tribunal de Orden Público, el 11 de octubre de 1966, saliendo absuelto. 

La clandestinidad, la rebeldía contra el franquismo conviven con el miedo a la represión y a las pérdidas de las becas. En el servicio militar obligatorio, entre 1968 y 1969, pagó las consecuencias de su rebeldía ante cualquier irregularidad, grande o pequeña. 

José Manuel podría tener como divisa nulla aesthetica sine ethica como escribió 1965 José María Valverde, antiguo alumno del Ramiro y catedrático de Estética de la Universidad de Barcelona. Una vocación: profesor de Historia del Arte. 

En el Ramiro elige como idioma el alemán, y 1958, en el quinto curso, elige letras, que siempre fue su vocación como el arte que le apasionó pequeño. Con tres amigos de letras, fallecidos, iba los sábados por la tarde al Museo del Prado, por ser gratuita la entrada y se lo comentaban sobre el arte moderno en la embajada de Alemania y de Estados Unidos. 

En 1969 comienza su actividad profesional como profesor no numerario, los PNN, en Historia del Arte en la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad de Madrid. El desarrollo de su intensa vocación docente, que le lleva a utilizar métodos innovadores con el consiguiente trabajo adicional. Con los años llega a conseguir el respeto y reconocimiento de su gran aportación científica a la Historia del Arte y por la apertura de nuevas líneas de investigación. 

Años más tarde, una compañera mía en el trabajo, que era alumna por las tardes de José Manuel, me comentaba con admiración sus clases. 

1999, Roma, exposición Velázquez. José Manuel da una conferencia sobre el pintor. Me presenta a María Teresa Yábar Sterling, su esposa. Cenamos en familia, en mi casa. Reanimamos recuerdos infantiles, hablamos de las luchas estudiantiles en Navarra y de la “Ramona”, la multicopista con la que imprimían la propaganda ilegal. Hablamos de Florencia y de la Cappella dei Magi. Me dedica su biografia de ¿? Quattrocento italiano, Velázquez y Goya son especialidades de José Manuel. 

2006, Madrid, Maite, familia. Cenamos en familia en mi casa en Madrid. Maite es licenciada en Derecho con sobresaliente y la primera mujer inspectora de Hacienda. Destapo el escándalo del fórum filatélico y es la noticia del momento. Maite es esposa, compañera, madre de nueve hijos y abuela de nueve nietos, pero también colaboradora indispensable en las publicaciones de José Manuel, por tanto, experta en ética, además de tener la carrera de piano. El trabajar Maite por la mañana y José Manuel por la tarde facilitó una compleja conciliación familiar. 

José Manuel me regala Valor y lucimiento, catálogo de su última exposición sobre plata. Siempre platerías en la vida de José Manuel. 

2008, Museo del Prado, exposición Rembrandt, hija. 

Tenemos una magnifica guía. ¿Cómo te llamas? María Teresa Cruz Yábar. Pero si es hija de José Manuel.  Los nueve hijos han terminado brillantemente sus carreras universitarias, con sus Erasmus y cursos en el extranjero. Su hija Magdalena, diplomática, en su último libro la escribe la siguiente dedicatoria: A mis padres, María Teresa y José Manuel, que han sacrificado todo por sus hijos. La familia numerosa de categoría especial es poco frecuente en España, pero con la intensa actividad laboral de los padres es excepcional.  

Una formación de 12 años en el Instituto Ramiro de Maeztu, José Manuel pertenece a la promoción de 1960. En 2010 y 2013 celebramos el reencuentro de antiguos compañeros y homenajeamos a nuestros profesores. José Manuel siempre guarda muy buenos recuerdos del Ramiro. 

 Una vida activa 

Hace poco, sugerí a José Manuel que escribiera con Maite sobre el movimiento estudiantil en la Universidad de Navarra. Me contestó lo siguiente: Lo haría con gusto, pero me falta tiempo. Tengo que dar tres conferencias difíciles en enero, marzo y junio, y dos en septiembre sobre Masaccio y Velázquez. Pero tengo un libro interrumpido que debo acabar. Se refiere a la monumental publicación sobre Antonio Martínez y la Real Fábrica de Platería de Madrid. 

José Manuel continúa plenamente activo. 


MARÍA SANTOS GONZÁLEZ



El resultado de muchos años haciendo periodismo agroalimentario en todo tipo de medios de comunicación, desde televisión, allá por el año 98 en los inicios de Agrosfera, que fue su escuela, a la Agencia EFE y la prensa escrita, le ha llevado a dirigir en la actualidad el programa radiofónico “En Clave Rural”, al servicio del medio más directo: la radio.

Desde los micrófonos de la radio  se ha mostrado preocupada por acercar el mundo agroalimentario a una audiencia fundamentalmente urbanita, porque casi la mitad de la audiencia  no son profesionales del campo y, sin embargo, muestran muchísimo interés por este tema.

Es una manera de acercarle al origen, a la tradición, al conocimiento de cosas cotidianas en las que no suelen reparar y que descubren gratamente cuando  las conocen, porque fija población en el medio rural, lo conserva, favorece la biodiversidad, contribuye a garantizar la soberanía alimentaria y alimenta con calidad y seguridad  en un marco de sostenibilidad que no tiene comparación en el mundo.

Hay muchos factores que hacen del sector agroalimentario un sector complicado. Empezando porque el resultado económico de una temporada depende de elementos incontrolables que van desde el clima, a la política internacional. Ademáslos hay estructurales que no se terminan de corregir, y es que toda la tensión de precios se apoya en el eslabón más débil que es el productor. Sobre él recae la evolución de los precios, por un lado, el estado del mercado y la competencia de otros países..  

En la actualidad las redes sociales son una ventana a la realidad. Un canal abierto al conocimiento, siempre con las debidas precauciones y contrastando informaciones, porque en este sector ella ha sabido ponerlas a su servicio y tiene un campo estupendo para trabajar.


Entrega de la placa

 Fueron mis maestros de este instituto los que me acercaron a la actualidad, en aquellos años la

primera guerra del Golfo; los que me enseñaron la importancia del contexto, de los

antecedentes y las causas de cada acontecimiento de la actualidad para poder entenderla,

para saber cómo me afecta. Y de cómo la formación ayuda a tener un criterio propio ante

tantas informaciones que tenemos.

Dedicarme a la agroalimentación, a la agricultura, ganadería, pesca e industria agroalimentaria

y convertirme en una experta en crisis alimentarias, epizootias o cultivos herbáceos, no fue

una elección consciente. Fue la casualidad quien me ofreció la oportunidad de sumarme a un

programa pionero en la Televisión española: Agrosfera. Y allí descubrí un sector esencial para

el conjunto de la sociedad. Es el sector que nos alimenta, el que cuida de nuestro entorno

nuestras tradiciones, nuestros recursos, el que cohesiona el territorio y mantiene el paisaje, el

origen de nuestras raíces, cultura y tradiciones. Un sector tan apasionante como complejo que

me ha permitido ejercer un periodismo comprometido, entendido como servicio público, que

va mucho más allá de la mera información, un periodismo didáctico y divulgativo que nos

ayuda a todos a conocer, reconocer y entender de dónde venimos y lo que somos. Ya sabéis

que somos lo que comemos.

Y por eso durante los últimos 25 años, casi la mitad de mi vida me he dedicado a repasar la

actualidad agropecuaria, a saber que detrás de un tomate hay más tecnología que en iphone

17; a valorar los recursos naturales, el agua, los bosques, la tierra, el clima; a descubrir

desarrollos tecnológicos increíbles como el control satelital de los cultivos, o los pastores

electrónicos.

A entender la cadena trófica, el papel de la cinegética, del enfoque one Heald para proteger la

salud humana cuidando a los animales que nos rodean, lo que son las resistencias

antimicrobianas para reducir el de antibióticos, la importancia de la ciencia. Y hasta de la

geopolítica, sabéis esa metáfora que nos pregunta si puede el aleteo de una mariposa en un

rincón del planeta crear un tornado en el otro extremo. Pues unas sanciones de la UE a la

compañía aeroespacial auirbus provocaron una crisis demoledora en el sector de la aceituna

de mesa.

Con todo este rollo lo que os quiero decir que no hay sector ni actividad humana pequeña,

todas tienen algo que aportarnos y que nos permiten ser referentes, aunque sea solo para

nosotros mismos. Las ganas de saber y compartir, la pasión y el compromiso han sido mis

herramientas, y esas herramientas me las dieron mis maestros aquí mismo donde estáis


vosotros formandoos ahora. Con una puerta increíble al conocimiento que ya me hubiera

gustado a mi tenerla en su momento, internet y las herramientas digitales que nos permiten

investigar todo lo que queramos, eso sí con criterio, pudiendo discernir la realidad de la

ficción: criterio que solo se tiene si en nuestro proceso formativo nos enseñan a cuestionarlo

todo para tener ideas propias, y eso es lo que nos hace libres.

A mi el sector agroalimentario y mi profesión me han convertido en una estudiante

permanente que disfruta compartiendo los descubrientos sorprendentes que me depara la

actualidad agroalimentaria.

Esto que he tenido la suerte de practicar en mi profesión es extrapolable a cualquier cosa que

queráis hacer en vuestra trayectoria profesional, no cerréis la mente a nuevos aprendizajes y

nunca menospreciéis ninguna fuente por pequeña que os parezca. Porque eso es lo que os

llevará algún día a ser ilustre